MARÍA GABRIELA MÉNDEZ
EL UNIVERSAL
"Tengo por prescripción médica no molestarme",
dijo en una entrevista en abril del año pasado el recién
fallecido actor Carlos Olivier. Y es que en algo coinciden
quienes lo conocieron: su buen humor. Por prescripción
médica o no, de su personalidad sobresalía ese rasgo:
"Desde que comienza el día hasta que me acuesto, estoy
de buen humor, a menos que me suceda algo muy serio que me
saque de mis cabales", dijo entonces.
Ni la enfermedad degenerativa que padecía desde los
18 años, esclerosis múltiple, fue razón de
peso para pellizcar su buen humor.
Olivier actuó en más de medio centenar de series
dramáticas y obras de teatro que realizó en casi
40 años de carrera profesional. Sin embargo, la que marcó
su trabajo como actor fueel personaje creado por Delia Fiallo,
Pedro Luis. El protagonista, junto a Mayra Alejandra de Leonela,
que se transmitió por RCTV en 1983.
Esta novela marcó una pauta en la historia de la televisión,
pues por primera vez se trataba el tema de la violación.
El controvertido personaje violaba a Leonela y se "regeneraba"
gracias a la paternidad. Ese personaje abominable no hizo
mella en su carisma.
Mayra Alejandra, quien lo conoció cuando ella tenía
17 años, recuerda los momentos gratos mientras trabajaron
juntos: "Fue un gran profesional y un mejor amigo". Cuando
le dieron la noticia, la primera imagen que se le vino a la
mente fue la de un Carlos Olivier muy joven. "Recordé
sus últimas palabras de una conversación en diciembre:
'Mayrita, tú y yo pa'lo que salga. Te quiero mucho y
que Dios te bendiga'".
De su amigo guarda los buenos momentos mientras grabaron
Leonela y Miedo al amor. Desde entonces sólo
volvieron a trabajar juntos hace un año para la versión
radial de Leonela: "Fue revivirlo todo de nuevo".
"Fue muy valiente, nunca se quejaba de sentirse mal. Siempre
estaba echando chistes, alegre, increíble. Muy especial",
dice Mayra Alejandra.
Otra actriz que lo recuerda con mucho cariño y que está
muy conmovida por la noticia es Nohelí Arteaga, con quien
compartió El país de las mujeres y la obra
de teatro Y nos seguimos queriendo. "Haber trabajado
con él, no es porque haya muerto, siempre fue un aprendizaje.
Sabíamos que sufría una enfermedad degenerativa
pero era su empeño por salir adelante, no tenía
ningún impedimento. Lo cuidábamos en escena para
que no le fuera a pasar nada.
Caridad Canelón asegura que Olivier es uno de los mejores
compañeros que ha tenido: "Todo el mundo sabe de su calidad
como actor pero tal vez algunos desconocen su calidad como
ser humano. Es una pérdida muy grande. Un tipazo", resume.
Quienes compartieron con él frente a las cámaras
o se cruzaban con él en los pasillos recuerdan su voluntad
frente a la enfermedad. "Era asombroso, si un día se
sentía mal, al día siguiente aparecía. Era
como si se dijera: 'esto no me va a vencer'", cuenta Daniela
Alvarado.