Rodar en un barrio
"Rodar en un barrio de Caracas es básicamente rodar
en un laberinto, en un espacio seductor pero indescifrable.
Nuestros barrios son una infinita red de veredas y escalinatas
donde las limitaciones de espacio son una realidad que termina
diluyendo las fronteras entre lo privado y lo social. Esa
especialidad comprimida le da una dimensión fervorosa
a todas las relaciones y expresiones sociales que ocurren
allí dentro. Es esa suerte de promiscuidad espacial que
hace del mundo del barrio algo explosivamente vivo, solidario
y cálido.
Nuestro principal problema fue cómo reproducir ese fervor
visual en planos. La respuesta fue que muchas de las acciones
de la película quedaron bajo la responsabilidad única
de la cámara, más allá de los mismos dramas
y de los mismos personajes. Rodar en el barrio además
representó un reto técnico, no sólo por la
complejidad del acceso a los sets, sino también por las
limitaciones espaciales. El director de fotografía (Cezary
Javorski) y yo nos vimos en la fascinante labor de tener que
jugar con una puesta en escena adecuada a esos breves espacios.
Desde el punto de vista sonoro nos enfrentamos también
a un reto muy particular: nuestros barrios nunca están
en silencio. Desde el inicio de la pre-producción, entendimos
que no podríamos filmar sonido directo a partir de cada
jueves, pues la música no se detiene casi hasta la madrugada
del lunes. La directora de sonido, Rosa María Oliart,
implementó una mocrofonía que le permitía grabar
en tales condiciones. Cyrano Fernández es una película
llena de música simplemente porque la música nunca
se detiene en un barrio".
La música del barrio
"La banda sonora de Cyrano está realizada por dos compositores
excepcionales, Nascuy Linares (Venezuela) y Mario de Benito
(España). La orquesta Nacional Juvenil de Mérida
interpretó las composiciones de Nascuy y la Sinfónica
de Praga hizo lo propio con las composiciones de Mario. El
resultado es simplemente extraordinario.
Pero hay que decir hacer la banda musical de esta película
fue especialmente complicada, pues la historia orbita constantemente
entre el amor y la violencia, dos emociones casi siempre antagónicas.
Es por ello que desde el inicio entendimos la importancia
de la música popular en la película. Fue así
como comenzamos a conversar y reunirnos con bandas y con autores
escuchados y seguidos en los barrios.
Al cabo, y luego de ver el primer corte de Cyrano, Carlos
Vives nos regaló dos maravillosos temas. La banda nacional
Tres Dueños compuso un tema especial para la película
que nos sacudió de tal manera que sin dudarlo lo convertimos
en el trailer de Cyrano. Así como ellos, otras extraordinarias
bandas nacionales y españolas se fueron sumando al sound
track de la película: Tumbador, Radio Tigre, Kenzo Mijares,
José Flores, entre otras agrupaciones".
Los actores
"Hace varios años, en el estreno de una película
nacional, se me acercó un joven actor tachirense
y me dio un VHS envuelto en un sobre de manila que incluía
un breve demo de su trabajo. Debo decir que su actitud y su
pasión me parecieron limpias y correctas, de modo que
al regresar a Mérida me senté y coloqué la
cinta en la casa. El demo de aquel actor desconocido me impresionó.
Su nombre: Edgar Ramírez. Pocos años después,
justo antes de que le ofrecieran su primer rol en Los Ángeles,
me senté en un café del Museo de Ciencias y le ofrecí
el rol de Cyrano sin hacerle casting.
Roxana, la protagonista femenina de Cyrano tenía que
ser-como nos dijo una vez Memo Arriaga-una mujer por la que
se pudiera matar. Jessika Grau, nacida en un barrio del Litoral,
nos ofreció algo ciertamente mortal. El casting no fue
fácil, pues la inexperiencia de Jessika nos asustaba
y nos tentaba a la vez. Al fin, luego de varias audiciones,
Jessika regresó a sus días de La Guaira y nos sorprendió
a todos. Cuando la llamamos para decirle que el rol era de
ella, colgó el teléfono sin poder decir una palabra.
El personaje de Cristian, interpretado por Pastor Oviedo,
fue un rol verdaderamente complicado de decidir. Acudieron
muchos talentosos actores pero ninguno daba la candidez y
la fuerza necesaria para encarnar es personaje. Pastor Oviedo
fue uno de los últimos que entrevistamos. Antes de salir
del teatro donde lo audicionamos, aunque él no lo supiera,
ya nos había convencido a todos".
Producción
"No hubo un solo barrio de Caracas que no fotografiáramos
al inicio de la pre-producción. Cocó Jácome
y Fabián Varela por un lado, y Pedro Mezquita por el
otro, tomaron más de 2.500 fotos en 40 días de búsqueda.
¿Qué buscábamos? Simple, buscábamos un
lugar donde colocar a un crew de 60 personas durante ocho
semanas, un lugar donde pudiéramos llegar con más
de dos toneladas en luces, grúas, vestuarios, utilería.
Buscábamos un lugar donde poder rodar sin problemas
y que además estuviera localizado de cara al poniente,
pues ese era uno de los requerimientos del director de Fotografía.
En fin, buscábamos un lugar que nos permitiera llegar
con las inmensas y molestas alteraciones de un rodaje de ochos
semanas. Aunque al principio evidentemente no lo sabíamos,
el barrio que buscábamos se llamaba 'San Miguel', en
un sector de la Cota 905.
No hay duda que los que nos llevó a escoger ese lugar
fue por mucho la gente. Todos los técnicos y compañeros
que conformamos el equipo técnico coincidimos en que
nunca habíamos trabajado rodeados de tanto afecto y de
tanta calidad humana como durante aquellas ocho semanas. No
se nos perdió un solo tornillo y no hubo una sola puerta
que no se abriera para la película".