ANA MARÍA HERNÁNDEZ G.
EL UNIVERSAL
La Orquesta Sinfónica de Venezuela está haciendo uso de un espacio poco adecuado para realizar sus ensayos: el lobby de la sala Ríos Reyna del Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño.
¿La razón? Pedro Guerrero, directivo de la OSV, responde, sin ánimos de establecer polémicas, que no hay espacios disponibles.
Ayer, incluso, debían realizar el ensayo en el lobby, pero les concedieron la sala José Félix Ribas, sitio habitual de sus trabajos.
Sin embargo, el pasado miércoles 26 de marzo, los espacios aptos para hacer música sinfónica (techo alto y acústico, tanto para preservar la salud auditiva de los músicos como para garantizar entre ellos la buena audición de las obras) estaban ocupados: en la José Félix Ribas había una reunión con los empleados y trabajadores del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
El Platillo Protocolar, otro de los espacios utilizados por las orquestas, aunque también es inadecuado, albergaba una reunión de la Comisión Permanente de Salud del Municipio Libertador.
En lo que a la propia Ríos Reyna se refiere, al parecer está en mantenimiento.
En resumen, la OSV, agrupación fundada por Vicente Emilio Sojo en 1930, Patrimonio Artístico de la Nación, para la cual se erigió la imponente estructura arquitectónica del Teatro Teresa Carreño, queda fuera de las salas en las que debería hacer música. La Ríos Reyna debe su nombre a los apellidos del presidente de la Sinfónica, artífice de la consecución del teatro.