ERIKA GUILLÉN
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Maracay.- Las pésimas condiciones en que se encuentra
la escuela básica Abigaíl Lozano en la comunidad
de Samán de Güere, estado Aragua, fue el detonante
para que este lunes habitantes de esa localidad protestaran
en plena vía pública en reclamo, una vez más,
del reacondicionamiento, reparación y restablecimiento
de los servicios públicos de esa institución educativa
que alberga a un total de 900 alumnos.
La acción de calle inició a eso de las siete de
la mañana y se extendió por aproximadamente cinco
horas. Durante ese tiempo padres y representantes del grupo
afectado obstaculizó el paso vehicular por la avenida
Intercomunal Turmero-Maracay, en ambos sentidos, cerca de
la entrada a la población de Turmero. Por la situación,
en la zona se formaron de manera inmediata kilométricas
colas de vehículos que causaron malestar en decenas de
conductores que se dirigían hacia el centro y la zona
sur de la entidad.
Mientras tanto, los desesperados manifestantes con pancartas
en mano y en medio de cauchos encendidos justificaron la medida
de presión emprendida, pues señalaron estar cansados
de que sus hijos reciban formación educativa en un lugar
que no cumple con los requerimientos mínimos de seguridad
y comodidad para albergarlos. "A la institución le hacen
falta algunas paredes, el techo está deteriorado y no
tiene tanque subterráneo de agua potable", refirieron.
Noelia Quintana, residente de la zona, expresó su preocupación
por el problema que enfrentan debido a que "son los niños
los principales afectados, tanto que ni siquiera tienen un
baño en adecuadas condiciones donde hacer sus necesidades".
Señaló indignada la representante vecinal que esperan
por una nueva infraestructura desde hace siete años,
fecha en que, según señaló, autoridades gubernamentales
dieron la orden de comenzar la construcción de la sede
educativa, sin presentar hasta ahora avances considerables
en las fallas.
Ante esta situación, los manifestantes hicieron un llamado
de atención a fin de que se garantice el derecho a la
educación de sus hijos, el cual consideran ha ido en
detrimento.
De no cumplirse sus peticiones a la brevedad, habitantes
de la zona donde está ubicado el colegio amenazan con
ejecutar acciones de calle más radicales, entre ellas
obstaculizar el paso vehicular por principales vías de
acceso a la entidad.
Desde hace cuatro años, la población estudiantil
de la Escuela Básica Abigail Lozano recibe clases en
horario tipo mosaico. Es decir, tres horas diarias y por grupos
tanto para el turno de la mañana como de la tarde debido
a que no hay suficientes salones para albergar a la totalidad
de alumnos en horario completo estipulado.
Quintana calificó esa situación como crítica
y advirtió que no permitirá que esa irregularidad
continúe, pues considera que esos 900 niños merecen,
al igual que alumnos, una formación de primera calidad.