ANA MARÍA HERNÁNDEZ G.
EL UNIVERSAL
Un homenaje a su escritura, a "la poeta venezolana más
importante del siglo XX", es el pretexto perfecto para que
todo lo producido por Hanni Ossott -incluyendo sus traducciones-
se publique en un solo tomo precisamente titulado Obras
completas. Así lo confirma Bernardo Infante, del
sello bid&co, quien ya había publicado en ese sello
Poemas selectos (2004) y Cómo leer la poesía
(2005, ensayos).
"Transcribimos todos los libros, corregimos, Patricia Guzmán
hizo el prefacio y el epílogo. No hay textos inéditos,
porque esos poemas los publicamos en 2004. Esta es una edición
bastante cuidada, tardamos alrededor de tres años para
concretar el proyecto, porque se trata de una poesía
importante que debe mostrarse", aseguró Infante.
Cuidar a un poeta
Por su parte, la poetisa Patricia Guzmán escribió
para Ossott guiada por las propias palabras de la escritora
fallecida: "Lo más importante es cuidar a un poeta (...)
Rezar por él al paso de las noches. Para que se nos aparezca,
no sólo como un fantasma, sino con el aliento y la fuerte
voz que da el coraje. Y con esto poder decir después
que uno ha dormido en paz con él. Abrazada. En amor".
Explica que en el fondo quiso hacer eso mismo cuando asumió
el reto de escribir el prólogo: "La volví a redescubrir
como una poetisa de una altura espiritual asombrosa, cada
vez que leía y releía. Porque para poder presentarla,
releí sus diez libros de poesía, sus traducciones
y sus ensayos, y me di cuenta de cosas que no había visto
antes. Por eso tenía que cuidarlo mucho y notarlo, por
los lectores que la conocen y por los que la querían
conocer".
Un modo de conocer a Ossott es mirar los poemas y los autores
que tradujo: D.H.Lawrence, Rainer María Rilke y Emily
Dickinson, vertidos también en las páginas de este
libro.
"Hanni no abdica ante una idea distinta a la literatura ajena
a la pasión -refiere Guzmán-, su poesía fue
un decir y un contemplar, lo contemplativo en Hanni fue esencial,
muy atento. Le preocupaba la falta de atención en la
mirada de los hombres. Fue reverencial, dueña de una
fuerza y una sed que se emparentan más allá de la
poesía".
Hanni Ossott nació en Caracas el 14 de febrero de 1946,
hija de inmigrantes alemanes, y falleció el 31 de diciembre
de 2002. Fue profesora titular de la Escuela de Letras de
la Universidad Central de Venezuela, y en 1988 obtuvo el Premio
Nacional de Poesía del Consejo Nacional de la Cultura.
Guzmán evoca dos presentaciones de libros: "En noviembre
de 1997 presenté junto a María Fernanda Palacios
y Rafael Cadenas El circo roto, en el patio de Monte
Ávila Editores; y el 28 de noviembre de 2002 presenté
su último libro, Cómo leer la poesía.
Es un halago para mí hacer este ensayo, no sé si
llamarlo así, porque son asomos de la grandeza de ella.
No puedo decir otra cosa que lo que puedan encontrar en cada
uno de sus poemas".
Hanni cotidiana
Manuel Caballero, esposo de Hanni, escribió en una ocasión
sobre ella, en calidad de "poeta consorte". En un texto divulgado
por Internet señala: "No creo que a nadie interese el
relato de una relación personal, a menos que se haga
en clave poética, y yo no poseo semejantes dotes. Estas
líneas están dedicadas entonces a reseñar cómo
nacieron, y cómo influyeron en nuestra vida, algunos
textos suyos".
Añade cómo surgieron algunos títulos de los
poemas de su esposa y, especialmente, un testimonio de cómo
escribía ella.
"Se impone que yo diga algo de lo que en la vida cotidiana
significó esa suya escritura. Puedo decir que Hanni no
escribía poemas, sino que los vivía con una intensidad
que rara vez he hallado en otro artista. Puedo dar un testimonio,
pues siempre me había burlado de la idea romántica
de que un poema podía surgir completamente armado de
la cabeza y el corazón del poeta". Y describe cómo
Hanni, luego de una cena, estuvo hasta la madrugada escribiendo
El país de la pena, "tal vez su texto más
emblemático, incluido en El reino donde la noche se
abre".