MARÍA GABRIELA MÉNDEZ
EL UNIVERSAL
Una pareja de patinadores del escultor venezolano Jorge Blanco se encuentra exhibida en la III Bienal Internacional de Arte de Pekín, inaugurada el 8 de julio en el marco de los venideros Juegos Olímpicos Pekín 2008.
Rolling, forma parte de las 747 obras (pinturas y esculturas) seleccionadas de un total de 10.000 procedentes de más de 81 países que acudieron a la convocatoria agrupada bajo el concepto "Los colores y el olimpismo".
Esta obra, cuenta el artista, forma parte de una serie de obras dedicadas al deporte que ha venido desarrollando, desde hace varios años. La primera de ellas fue Maratón, la obra que instaló en la Cota Mil en 1997.
El jurado, nombrado por la Organización de la Bienal, estuvo compuesto por miembros de la Federación China de Arte y Literatura, curadores extranjeros, críticos de arte y por reconocidos artistas.
Cuenta el artista que la escultura está construida en aluminio y pintada en brillantes colores. Las diversas partes están unidas con soldaduras, sino por un sistema de ensamblaje por medio de tornillos.
"Los colores son como un arco iris que conecta nuestros sueños con la realidad, como el arte con las olimpiadas" dijo Fen Yuan, diputado de la Federación China de los Círculos de Arte y Literatura, uno de los principales organizadores del evento.
Según sus palabras la pintura y la escultura de esta Bienal enriquecerá la atmósfera de los Juegos, mientras que las Olimpiadas inspirarán a los artistas con sus conceptos de armonía y progreso.
El artista plástico mexicano Javier Marín obtuvo el Primer Premio de esta Bienal por su obra en resina y tierra negra titulada Torso de mujer con cuatro cabezas intercambiables.
Esta exhibición es el evento cultural más importante entre las actividades relacionadas con los juegos Olímpicos que se celebrarán el próximo mes de agosto.
Vía email, Blanco contó acerca de la impecable coordinación de todas las actividades para atender alrededor de 300 artistas que pudieron asistir y visitar la ciudad durante 5 días. "Fue muy cálida y generosa la atención que ofrecieron los organizadores a los artistas, sin distingos de ninguna índole".
El artista desconoce cómo los organizadores llegaron a él pero presume que conocieron su obra a través de su página web o que vieron algunas de las piezas de gran formato que exhibe en ciudades de Estados Unidos y Japón. Le solicitaron fotos que pudieran encajar con el tema de la Bienal. "Les envié fotos de varias piezas y luego de unos meses me comunicaron la decisión", cuenta.
Como complemento de la exposición hay cinco muestras especiales dedicadas a las artes del Reino Unido, Noruega, México, Mongolia, así como a la imprenta moderna.
Jorge Blanco, quien tiene más de una década fuera del país, tiene varias de sus piezas exhibidas en importantes ciudades. Hasta mayo de este año participó con la pieza Zephyrus (de 4,20 metros de altura) en la Bienal de Arte de Sarasota (Miami, Estados Unidos).